Si la Ecología Humana es el ambiente favorable para el desarrollo y realización de la persona humana, para crear ese ambiente debemos conocer la naturaleza del ser humano. La misma palabra “naturaleza” tiene significados que hay que distinguir y una antigua discusión filosófica y teológica.
El uso más común de “naturaleza” se refiere al “medio ambiente” y de modo más preciso a lo que no es ni humano ni divino. Esto incluye la flora y fauna, los recursos naturales, etc.. Otro uso del término es hablar de la “naturaleza” de algo, y acá nos referimos a lo que le es propio desde su nacimiento (natura). Aquí cabe, hablar de la naturaleza del mineral oro, o del perro, o incluso de una herramienta como el martillo. En este uso, naturaleza define una ‘esencia’ que incluye tanto un modo de ser como una finalidad (telos en griego) – la del martillo, usarse para clavar clavos. En este uso, hablar de la “naturaleza” del hombre, nos remite a esa antigua discusión.
La clave de la discusión suele confundir pues usa el término en sus dos sentidos: si la naturaleza del hombre es sólo natural (entendida como materia orgánica, animal) o no. Posturas que reconocen al hombre sólo su naturaleza material justificaron regímenes totalitarios que daban pan y techo pero negaban la libertad, como un lujo innecesario. Por otro lado, pensar que el hombre es sólo o primordialmente espiritual, lleva a descuidar sus necesidades materiales. Procurando salvar esta tensión, se llegó a hablar del ser humano como teniendo dos naturalezas, una ‘natural’ y otra ‘sobrenatural’.
La experiencia propia y cotidiana nos muestra que nuestra naturaleza, tiene esas dos dimensiones: la natural, corpórea, con sus necesidades muy concretas y la sobrenatural, espiritual y moral donde reside nuestra libertad para optar por lo que juzgamos bueno o malo y la capacidad de amar a otros e incluso comunicarnos con lo divino.
Estas dos dimensiones están entrelazadas. A la necesidad material de otro puedo responder con compasión o indiferencia, actitudes espirituales. Que alguien alivie mi dolor físico puede suscitar gratitud. El sufrimiento físico ha sido inspiración para sublimes obras de arte. Enfermedades espirituales como el orgullo y la envidia han provocado guerras causando enormes daños materiales y morales. Un ámbito auténticamente humano debe armonizar y velar por las dos dimensiones: la material y la espiritual.
